
No me he redimido, el alcohol sigue siendo la vía segura para encaminarme a esa cadena de agradables momentos, no doy épicas batallas por conquistar a una mujer, no soy ni capaz de marcarle a su móvil porque juzgo que es una pérdida de tiempo; que idea de mantener el contacto con palabras. ¿No es mejor teclearlas en una ventanita de cualquier mensajero? Ja, se puede llegar a amar via dial up o adsl, se puede tras un click mandar un mensaje de amor ¿no es cierto? Entonces sigo sin entender esa joda de ----llámame----, o peor, ese malestar de recibir una llamada por la mañana, después de haberme terminado el J Walker la noche anterior. A mi me basta con un mensaje de ----nos vemos a tal hora, en tal lugar----, me gusta llegar y verlas radiantes, con el cabello suelto, caminando rápido sin fijarse al cruzar la calle. Eso es un acto más amoroso que escuchar un te quiero a través de un auricular.
Me se un hombre triste, totalmente volcado al hedonismo, y aunque supongo un día me cobrará la factura (o ya la estoy “pagando”), no es mi intención “redimirme” ni para tener a alguien a mi lado. Algunas mujeres me aseguraron no querer ser mis “redentoras”, quizá lo que buscaban es que yo las redimiera, nunca podré, tal acto de valentía está muy, pero muy alejado de mis pobres necesidades básicas; además las mujeres siempre saben como dar un “jab” y dejarte en la lona sin contar los 10 segundos de protección.